...LA VERDAD SOBRE SER PADRES.




[ al final del día una buena familia
 debería hacer todo inolvidable, mark. v. olsen ]



                              María José y Valeria. La lactancia, 2017.


Ser padre no es extremadamente bonito, es muchas otras cosas conmovedoras e incomparables con un fondo nuevo muy concreto: no hay otro ser humano tan importante como tu hijo.
Hoy, Valeria cumple 30 días en este lugar llamado mundo.

¿Qué es bonito?
Para entenderme habría que comprender la primera entrada en la RAE para la palabra bonito: Que tiene belleza o atractivo y resulta agradable de contemplar o de escuchar.  No es amor de padre, Valeria tiene belleza, se agotan las horas contemplándola. Pero de escuchar, lo que se dice escuchar, no. 
Cuando no está comiendo, está llorando o con suerte, lloriqueando, sumadas a las horas de llanto de su madre por el dolor causado por la lactancia.
Porque no, no todos los partos ni todos los neonatos son iguales. Creer lo contrario es engañarse y que te engañen, de hecho, me atrevería a decir que no hay peor consejo que el consejo de la experiencia ajena, pues bien puede estar cargado de preocupación o causar envidia. Los mejores pasos como padres los hemos dado desde la lógica animal y los peores desde la atracción comercial: hemos llenado la casa de objetos inservibles, Valeria se calma escuchando el ruido de una motocicleta en bucle a través de youtube.


                               La cría, 2017.

A estas alturas se podría pensar que la paternidad es un peso. Y no, todo lo contrario. Es una puerta de embarque, la inmensa utilidad de los hijos es la huida hacia delante sin cuestionarse si tiene sentido seguir avanzando. Una oportunidad más de desarrollarse como persona a la vez de allanar la ruta a alguien que acabará siéndolo. Una inversión de futuro, de alegría extensible a sus dos abuelos, tíos y sobrinos. Gracias por quererla tanto.


                               Notre Dame, 2017.

A propósito de su primer mes en el mundo, quise retratar a las dos mujeres de mi casa. La idea era clara, desde hace meses me obsesiona el retrato fotográfico con estilo pictórico, tanto en iluminación como en textura. Media hora antes de empezar la serie tenía muy claro las tomas que quería conseguir en cuanto a iluminación y encuadre, de hecho conseguí el trabajo que deseaba y que os cuento más abajo, con lo que no contaba es con la principal toma: la tetada de Valeria.


                                 Retrato, 2017.

A propósito, me enorgullece la mujer que me aguanta por un asunto muy simple: no se esconde para dar de comer a la niña, tampoco usa la lactancia para reivindicar nada, simplemente lo hace para alimentar a su cría cuando lo precise sea donde sea, por hambre o sed. Para mí el prototipo de mujer: trabajadora, exigente, no soporta el machismo arcaico ni abandera el feminismo de altavoz, una mujer.
Que no os engañen, la vida es muy sencilla si nos comportamos como animales en lugar de como bestias.


Pd: Soy un amante de las pinacotecas por sus retratos, echo de menos la necesidad del retrato oficial en cada familia. Si no tenéis oportunidad de hacerlo con un pintor, la fotografía es la mejor opción. 

Pd2: Dentro del retrato clásico, se debe marcar la diferencia. Las fotografías que has visto son las que yo tenía en mi imaginación media hora antes de tomarlas, una inspiración de los retratos de Annie Leibovitz y Miguel Ángel Sánchez, que desde su estudio de Estambul se ha convertido en el nuevo Velázquez fotográfico. En general, Canon 60D montada con Canon 50mm 1.8 a f.71 y 1/100. Una única fuente de luz, Canon SpeedLite 430EXII a 1/8 con nido de abeja Neewer. Os dejo link pulsando sobre cada producto.

Pd3: Gracias por tantas muestras de cariño desde el nacimiento de Valeria. Gracias por tantas y tantas visitas a LaSelvaDentro. Muy pronto iremos creciendo.








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