...EL TIEMPO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE.


                                                    [ en la bicicleta no va un ciclista, va una vida ]

Soy tu hijo o tu hermano, soy el hijo del primo de un tío de un pariente lejano, soy tú mismo cuando andabas sobre ruedas a los diez años y ahora, también puedo ser tu padre.

    -Fotografía: Mario Quintana.

Me bajé de la bicicleta con la misma presteza con la que me subí unos meses antes. Kilómetros y kilómetros a temperaturas bajo cero hasta que una tarde cualquiera, nada más salir de casa, una caída tonta me fracturó una costilla. Nada grave, pero absurdo.
Tan absurdo que no le hacía honor al ciclismo.
Había comprado un vieja Orbea del 87, me encajaba mi gorra de Actitú cada tarde y pedaleaba por carreteras secundarias emulando las crónicas leídas la noche anterior en La vuelta a España  (GalloNero Ediciones, 2016). Un plato de pasta, un café y el ingrediente secreto: ser rápido ante cualquier atisbo de atropello ciclista en las noticias, cambiar de canal.
No a mí.
Imposible.
No a mí que me respetaban en el arcén, no a mí, que salvo alguna moto a 200km/h o un enorme camión muy pasado de vueltas me respetan, no a mí que podría haber acabado barrido por el motorista o aplastado por el camión. Y si debía ser así, a mí, que fuera rápido, catastrófico, un cese rápido de la vida, de toda actitud.

-Se veía venir, te había dado por la bici muy fuerte, pero...

Pero tengo miedo, porque en menos de una semana seré padre y no podía permitirme no ver a Valeria. Que lo haga el cáncer algún día, me digo, pero no la obstinación de su padre por comer carreteras de su padre en los últimos meses de gestación.
¿Y después?
Después más miedo, alejándose el tiempo que viví peligrosamente y por tanto, permitiendo que las noticias me amilanen: tres muertos en una carretera valenciana, cae Scarponi, accidentan a Froome...
Por televisión pasan un spot en el que un padre enseña a su hija a montar en bicicleta y claro, tú que defiendes el ciclismo como el deporte épico y tú que ya le has comprado el maillot de la montaña y su cap retro del Telekom a la aún no nacida, ese mismo tú es quien ha puesto a la venta su vieja bicicleta.
Por esta vez, no quería hablar de fotografía en La Selva dentro, más bien explicarme a base de ella.
Al acabar la tarde fotográfica vuelvo a colgar la gorra y releo el texto de la visera que ya no recordaba o que por el contrario, me hace pensármelo dos veces antes de volver a la carretera: Vivir es la polla.




Pd: Actitú es un producto de Valentí Sanjuan, mi aliciente deportivo (sobre ruedas o suela) desde hace años. Gracias por enfocar la vida a una labor tan válida como el optimismo. Podéis comprar su libro en el siguiente enlace Vivir es la polla
Pd2: A propósito de libros, Gallo Nero ediciones tiene publicaciones muy chulas, dejo enlace para La vuelta a España 
Pd3: Valeria nacerá el 17 de Mayo. Aún me faltan quince años para que la ley sea justa para cuando pueda encajarse la gorra de Actitú.
Pd4: Ante los ciclistas, precaución. Al volante, siempre.



Comentarios

  1. La vida es realmente bella.
    Queda muy poquito para que veas la carita de Valeria y cuando así sea entonces la vida cobrará más sentido, en muchos momentos es bellísima y en otros tan emocionante y maravillosa que casi deberíamos escribirla con mayúsculas.
    Precioso el post de hoy, inquietante la foto.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Gracias Rita. La vida es cuestión de actitud, sin duda.

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  2. https://www.youtube.com/watch?v=sRdH8bH90cA

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  3. Mario, qué emocionante.

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