...EL AMOR SIN MEDIDA.


           [ un hombre que no sabe ser un buen padre, no es un auténtico hombre ]


Ahora sí, conozco el amor incondicional.




Valeria, 17 de mayo de 2017.
48cm.
2790gr.

Jamás pensé que una mujer querría compartir mi enamoramiento con otra, hasta que descubro a su madre observándonos entrada la madrugada, a los pies de la cama, desgañitándome en parecer uno de esos padres estúpidos en los que prometí no convertirme. Pero sí.

-Ay, mira -dicen las ancianas a nuestro paso.
-Yeah señora, soy preciosa y molona -contesto en boca de Valeria.

Lo que no he contado.
Escuché a Valeria llorar, como un gato, a pocos metros de mí.

-¿Eres el padre de Valeria? Felicidades -me sonríe el pediatra.

La espera es eterna. En unos minutos me hacen desnudar y colocan a mi hija sobre mi pecho desnudo, piel con piel lo llaman, una iniciativa del Hospital de Mérida en Extremadura para crear vínculos padre e hija en partos mediante cesárea. Todo un acierto, pienso ahora que calmo a mi hija con tan solo tomarla entre mis brazos. Salimos al encuentro de su mamá, hecha una rosa y heróica: nuestro primer encuentro familiar. Por delante hora y media con un ente misterioso sobre mi pecho.
Soy frío por necesidad, siempre lo digo, asimilo los acontecimientos días después. Ante situaciones así actúo con precisión y frialdad cirujana, lo que no me ayuda a disfrutar plenamente de momentos puramente emocionales, pero creedme, si necesitáis que os salve la vida soy vuestro hombre.
Me derrumbo cuatro días después, al llegar a casa, con un llanto desconsolado.
Y es que ahora sí, soy padre.
Me pido unos huevos (es que soy padre) en el restaurante de enfrrente y como en solitario cada día. Lo prefiero, porque he decidido tomarme tiempo para considerar mis opciones de huída, añorar mis largas siestas y tomar un vuelo directo a Vietnam. No, en serio, si algo puedo recomendar a un futuro padre y su pareja es que intenten vivir el nacimiento de su hijo con el block de recuerdos preparado, listo para grabar en la memoria el primer pañal, la primera toma o la salida del hospital y a ser posible, marcar las distancias durante algunas horas respecto a visitas y compromisos.
¡Este momento es vuestro!



Esto es real, tanto como sus pliegues, sus pies y sus manos, repletas de detalles y vida.
Decidimos ser padres año y medio antes en la isla de Cerdeña, un paraíso del que Valeria ha tomado el nombre de origen italiano y el color de sus ojos, azul marino aún repleto de preciosas medusas blancas.
Cada noche me pregunto quién me manda a perder el 70% por ciento de mi vida; al amanecer, Valeria me sonríe y todo cobra sentido. Nunca había visto un recién nacido con tanta personalidad, tal vez producto de sus padres y el piel con piel, pues no me es dificil comunicarme con tan poco cosa de personita.
Me río de la decena de veces que habré podido decir "mi vida ha cambiado, soy otro".
Ahora sí, este es el amor incondicional, la vida ha girado y las prioridades son otras.
Me río de todo, pues nada es comparable.


Pd: Gracias a todos por vuestras felicitaciones, imposible contestar a tantas muestras de cariño.
Pd2: Las fotografías están tomadas con luz natural ayudado de reflector plateado. Todas las dificultades que pueda narrar para tomar dos fotografías son pocas, por lo que poco a poco iré subiendo fotografías newborn.
Pd3: Gracias a su mamá, por ayudarme a cambiar de vida y dejar que cambiase la suya hace tres años, por volver a hacerlo ahora. El primero de los siete hijos que tengo pendientes.








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